La luz de Itaca

Este ramillete de canciones no son para soñar, son retazos que animan a despertar. Un canto de navegante que lanza al mar una evocación de aquella isla presentida más allá y más acá de todas las tierras conocidas. Escucha porque lo último aquí se abre a lo infinito.  Cantando nos invita el peregrino a un nuevo peregrinar hacia la siempre nueva tierra prometida, aquella de la que puede decirse con verdad que “llegues donde llegues, la isla está aún más lejos”, tal como nos señala el primer canto. Y el primer canto aquí es también el último pues en un vuelo se desarrolla sin tiempo el viaje de lo conocido a lo desconocido originario.

 

 

¿Qué aventura es esa que nos conducirá a la añorada Itaca? . ¿Dónde encontrar los indicios, las señales o los pasos a seguir en este peregrinar de la vida hacia la Vida? Escuchemos: se percibe en la brisa, en el oleaje del mar, “navegando bien adentro”, allí donde se contempla la belleza, allí donde el amor mueve las estrellas...(canto V).

La luz busca la luz, tu luz se abre a la luz hasta reconocerse en ella. El camino de la belleza del universo y también el de estas evocadoras canciones (música y palabras entrelazads) no se ha hecho porque sí, se ha revelado “para recordarte quién eres tú”.

Aun en la noche de los sueños siempre puedes volver, mar adentro, hacia la luz de Itaca, donde tu verdadera morada te está esperando. Si ya lo has presentido, no te demores más entre las sombras. Escucha el canto: “Y ahora vuelve lo antes posible a la claridad”. 

Consuelo Martín

Otros textos:
Itaca - Ángel García Galiano
Hacia la Luz Primera - V. Cristóbal
Merecer el Hogar - Francisco Solano
 

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